Venezuela, 16 años después del decreto de emergencia eléctrica: más apagones y deterioro del sistema


La crisis eléctrica que llevó al gobierno de Hugo Chávez a decretar una emergencia nacional en 2010 no solo persiste: los niveles actuales de racionamiento son considerablemente mayores, según datos oficiales y estimaciones de especialistas.
Según un reportaje publicado por El Pitazo, el déficit de generación eléctrica en Venezuela se ha multiplicado desde aquella emergencia decretada hace 16 años. El medio señala que, mientras en 2010 el mayor déficit registrado por el Centro Nacional de Despacho fue de 260 megavatios, para 2026 esa brecha habría aumentado de forma significativa, de acuerdo con estimaciones del ingeniero José Aguilar, especialista en sistemas de generación eléctrica.
La diferencia también se refleja en la duración de los cortes. Mientras el plan de racionamiento aplicado en 2010 contemplaba interrupciones de entre dos y cuatro horas, actualmente algunas zonas del país enfrentan cortes de hasta 12 horas, distribuidos en dos tandas.
Uno de los aspectos que marca la diferencia entre ambas crisis es la capacidad instalada. Tras la emergencia eléctrica decretada el 8 de febrero de 2010, el Estado venezolano destinó cuantiosos recursos a proyectos de generación.
Según las cifras citadas por Aguilar, desde entonces se habrían invertido más de 110.000 millones de dólares. Esas inversiones permitieron incorporar 15.447 megavatios de generación termoeléctrica, 3.089 megavatios hidroeléctricos y 96 megavatios eólicos.
Sin embargo, buena parte de esa capacidad no estaría disponible actualmente. Informes de la estatal eléctrica citados por El Pitazo señalan que más de 80% de las unidades termoeléctricas se encuentran fuera de servicio debido a averías, falta de mantenimiento, canibalización de equipos y restricciones de combustible.
La situación ocurre pese a que las condiciones del embalse de Guri son actualmente distintas a las de algunos de los episodios más críticos de la última década. El especialista José Aguilar sostiene que el déficit actual no puede atribuirse únicamente al fenómeno El Niño y cuestiona la gestión y el mantenimiento del sistema eléctrico.



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