Reciben con alfombra roja a Delcy Rodríguez en la misma ciudad donde está preso Maduro


Delcy Rodríguez aterrizó este lunes en territorio norteamericano para participar en la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas. Su llegada no solo marca su primer viaje oficial a los Estados Unidos ostentando el poder en Venezuela, sino que expone descarnadamente cómo la geopolítica de los intereses económicos suele pasar por alto el prontuario de los regímenes autoritarios.
Mientras la funcionaria desfilaba por el aeropuerto de Teterboro, en Nueva Jersey, recibida por el cuerpo diplomático estadounidense, la realidad del país que encabeza quedó sepultada bajo los convenios energéticos. Apenas a unos kilómetros de la sede de la ONU, en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, su antiguo jefe y aliado, Nicolás Maduro, junto a Cilia Flores, aguardan presos tras la operación de fuerza lanzada por Washington en enero. Para los críticos, resulta incomprensible que el engranaje del poder chavista mantenga intactas sus estructuras represivas mientras su nueva cara visible es recibida con alfombra roja en suelo norteamericano.
Este drástico cambio de postura por parte de la Casa Blanca ha desatado un intenso debate. Sectores de la oposición y diversos analistas internacionales cuestionan la legitimidad de un acercamiento que prioriza los intereses pragmáticos por encima de las críticas al historial democrático del chavismo. No obstante, para la administración de Trump, la prioridad parece haberse desplazado hacia la estabilidad energética y la seguridad hemisférica.
Lejos de los discursos confrontacionales del pasado, la agenda de Rodríguez en Nueva York gira en torno a la consolidación de millonarios acuerdos de cooperación. En los últimos meses, Washington y Caracas han tejido un puente económico que incluye el desarrollo de 17 campos petroleros y concesiones a largo plazo con gigantes energéticos como Chevron, Eni, Halliburton y la participación de firmas norteamericanas.
Mientras hoy los reflectores están puestos en la reunión en Nueva York, queda por ver si esta estrategia económica de Estados Unidos logrará cambiar de verdad la política de Venezuela, o si será solo un acuerdo de conveniencia para calmar las críticas.
Por otro lado, la llegada de Delcy Rodríguez a suelo norteamericano demuestra que el chavismo, con una cara nueva pero con las mismas mañas de siempre, ha sabido cómo volverse a mostrar ante el mundo.



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