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Diosdado Cabello: ¿obstáculo para la liberación de presos políticos en Venezuela?

  • Foto del escritor: esfalsoque
    esfalsoque
  • 11 ene
  • 2 Min. de lectura

Diosdado Cabello

Las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, en las que celebró excarcelaciones de presos políticos en Venezuela, dejaron al descubierto una contradicción evidente: el anuncio político no se ha traducido en libertades reales. Detrás de ese incumplimiento, diversas fuentes opositoras, defensores de derechos humanos y analistas coinciden en señalar a un nombre clave del poder chavista: Diosdado Cabello.


Como ministro de Interior, Justicia y Paz, Cabello controla el corazón del aparato represivo del Estado venezolano. Bajo su autoridad directa operan cuerpos como el SEBIN, la DGCIM y otros organismos de seguridad señalados reiteradamente por detenciones arbitrarias, torturas y persecución política. En la práctica, ninguna excarcelación de peso puede ejecutarse sin su aval.

Aunque el régimen venezolano ha intentado mostrar gestos de “buena voluntad” ante la comunidad internacional, las liberaciones han sido mínimas, con menos de 20 presos de conciencia excarcelados. Para organizaciones de derechos humanos, esto no es una casualidad, sino parte de una estrategia de control diseñada para usar a los presos políticos como fichas de negociación.


En ese tablero, Diosdado Cabello aparece como el principal garante de que la represión no se desmonte. Sus recientes declaraciones, marcadas por amenazas constantes contra opositores, periodistas y activistas, deja claro que no concibe las excarcelaciones como un paso hacia la reconciliación, sino como una debilidad que podría afectar la estabilidad interna del régimen.

De hecho, Diosdado Cabello ha negado en reiteradas ocasiones que existan presos políticos en Venezuela y ha rechazado que la dictadura esté obligada a liberar detenidos por presión internacional. Esa postura explica por qué, pese a los anuncios celebrados por Trump, la mayoría de los más de 800 presos políticos siguen tras las rejas, muchos en desaparición forzada.

 
 
 

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