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Venezuela al borde del colapso eléctrico: el país revive el fantasma del apagón nacional

  • Foto del escritor: esfalsoque
    esfalsoque
  • hace 5 horas
  • 2 Min. de lectura

Venezuela

El reciente aumento de la demanda energética, combinado con las fallas estructurales acumuladas durante más de una década, ha reactivado el temor a un nuevo apagón nacional en Venezuela, donde los cortes de luz forman parte de la rutina diaria para millones de personas.


De acuerdo con reportes, el Sistema Eléctrico Nacional opera actualmente muy por debajo de su capacidad instalada. Recientemente, la demanda alcanzó los 15.579 megavatios, la cifra más alta registrada en casi una década, en medio de una intensa ola de calor y de continuos problemas estructurales en la red eléctrica.


En estados como Zulia, Mérida, Táchira y Barinas, los apagones pueden extenderse durante varias horas al día. Comercios obligados a trabajar con plantas eléctricas, familias pendientes de surtir agua antes de un corte y hospitales bajo presión forman parte de una realidad que se ha normalizado para muchos venezolanos.


El régimen venezolano atribuye parte de la situación al aumento del consumo eléctrico por las altas temperaturas registradas en las últimas semanas. Sin embargo, especialistas sostienen que el problema responde principalmente al deterioro progresivo de la infraestructura, la falta de mantenimiento y la pérdida de capacidad operativa de las plantas termoeléctricas e hidroeléctricas.


La dependencia del complejo hidroeléctrico de Guri continúa siendo uno de los puntos más vulnerables del sistema. Actualmente, gran parte de la electricidad del país depende de esa central ubicada en el estado Bolívar, mientras numerosas plantas termoeléctricas presentan fallas o trabajan parcialmente.


El recuerdo del apagón masivo de marzo de 2019 sigue presente dentro y fuera de Venezuela. Aquella falla dejó a gran parte del país sin servicio eléctrico durante días y provocó el colapso de las telecomunicaciones, problemas en hospitales y dificultades para acceder al agua potable y al combustible. Desde entonces, las interrupciones eléctricas nunca desaparecieron completamente y, en muchas zonas, incluso se intensificaron.


Organizaciones civiles advierten que la situación podría agravarse si no se realizan inversiones urgentes en mantenimiento y modernización del sistema. Algunos informes señalan que Venezuela ha perdido más de 60% de su capacidad instalada desde 2013, mientras continúan las denuncias sobre falta de combustible para plantas térmicas y deficiencias técnicas en la red de transmisión.


En medio de la crisis, millones de venezolanos dentro y fuera del país siguen atentos a la evolución del sistema eléctrico, conscientes de que cualquier falla de gran magnitud tendría un impacto directo sobre la vida cotidiana, las comunicaciones y los servicios esenciales en toda Venezuela.

 
 
 

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