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Muere José Breijo, el preso político uruguayo que sobrevivió al infierno en prisión y a la invasión de su propia casa

  • Foto del escritor: esfalsoque
    esfalsoque
  • hace 5 horas
  • 2 min de lectura

José Breijo

El panorama de los derechos humanos en Venezuela suma otra dolorosa página con la muerte de José Breijo, un ciudadano uruguayo-venezolano de 73 años de edad cuya historia conmovió y consternó a la opinión pública nacional e internacional. Breijo falleció tras arrastrar un grave deterioro físico provocado por los tratos crueles e inhumanos sufridos durante su injusta privación de libertad.


El calvario de este septuagenario comenzó en 2023, cuando fue detenido arbitrariamente por el Grupo de Operaciones Estratégicas (GOES) del Ministerio del Interior, bajo acusaciones infundadas de terrorismo. Su único "delito" había sido ingresar a una oficina y tomar una fotografía a una bandera con inscripciones en árabe, la cual pretendía mostrarle a un rabino, sin imaginar que esto lo convertiría en objetivo del aparato de seguridad.


Tras pasar por diversos centros de reclusión, Breijo fue recluido en la temida cárcel de Tocuyito, en el estado Carabobo. Durante los dos años y medio que permaneció tras las rejas, las condiciones carcelarias fracturaron drásticamente su salud: pasó de pesar 120 kilos a poco más de 60, además de desarrollar úlceras abiertas en las piernas y graves complicaciones pulmonares.


Tras una fuerte presión y gestiones humanitarias, los tribunales le otorgaron una medida de arresto domiciliario. Sin embargo, al ser trasladado a su apartamento ubicado en Bello Monte, Caracas, se encontró con una escena inesperada: las cerraduras habían sido cambiadas y su hogar estaba invadido.


¿El responsable? Presuntamente el mismo funcionario del GOES que lo había detenido. Al verse en la calle y sin poder ingresar, el adulto mayor debió pasar varios días durmiendo en una cama improvisada por los vecinos en el pasillo común del edificio. Ante la presión vecinal, denuncias de activistas como Carlos Julio Rojas y la intervención del consulado de Uruguay, el efectivo policial desalojó el inmueble a la medianoche, aunque dejó la vivienda completamente desvalijada y sin electrodomésticos.


El cuerpo de Breijo no resistió los estragos del cautiverio. Pocos días después de su excarcelación y de recuperar su domicilio, debió ser ingresado de urgencia en una clínica de Caracas debido a un derrame pleural y graves problemas respiratorios que lo mantuvieron al borde de la muerte. Especialistas médicos y defensores de derechos humanos coincidieron en que el Estado le otorgó la medida sustitutiva cuando ya se encontraba en una fase terminal, prácticamente "mandándome a morir a mi casa", como él mismo llegó a advertir.


La partida de José Breijo deja en evidencia la crudeza de la persecución política contra los venezolanos y el clamor de justicia ante abusos de poder que quedan marcados por la impunidad.

 
 
 

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